25 de octubre de 2015

Segundos resultados y más consejos

Si necesitas un molde de tu cabeza para hacerte una máscara de tela o de lo que sea (prótesis no, claro) una forma fácil, casi gratuita y rápida de hacerte con la forma y tamaño de tu cabeza es usar una bolsa de basura y cinta aislante.

Este es Romualdo. Ya ha sido destruido.
Te pones la bolsa por la cabeza y empiezas a cubrirla de cinta aislante, que guarda bastante bien la forma. Cuando termines de cubrirlo te lo quitas como si fuese una gorra y ya tienes algo con lo que tirar. Yo lo relleno de algo que pese para que no se hunda y a trabajar.

Este Halloween me estoy haciendo una máscara de arpillera. Es una tela muy barata pero es un coñazo trabajar con ella. Es muy rígida y a poco que la cosas se desarma, así que todo hay que hacerlo con una dosis extra de amor y cariño.

Sobre el cutre-molde de cinta aislante pongo las formas que quiero con trozos de periódico redoblados y más cinta aislante. Es hacerlo a lo bruto, pero para una máscara de arpillera no hace falta más. Incluso si la hubiese hecho con algo más fino lo hubiese hecho así, no tengo ni el tiempo ni la habilidad (ni me quiero gastar los dineros) como para ponerme a hacer un molde de escayola de mi cara en plan profesional.

He intentado hacer una nariz de hombre adulto masculina y de perfil da el pego, pero de frente me he pasado de tamaño. Aun así estoy más que satisfecho con como ha resultado todo. Sí que hubiese hehco los bultos donde las cejas para que pareciera más enfadado que aterrado, pero la verdad es que ni siquiera me di cuenta en su momento. Oops!

Una vez tuve las formas fui poniendo trozos considerables de arpillera por el mazacote de cinta aislante, sujetándolo con mil y un alfileres para que se adaptara a todas las curvas de los ojos, la nariz y demás. Una vez tuve todos los trozos anclados con alfileres, lo bañé todo con una buena capa de cola blanca aguada. Lo dejé secar y a la mañana siguiente...TADA! La arpillera tenía exactamente la forma del molde sin necesidad de los alfileres, además, no se queda pegada a la cinta aislante así que se queda como una copia de escayola versión saco de patata. El siguiente paso fue coser las juntas a lo cutre, que es la única forma en la que sé coser, a ser posible con hilo bien grueso para que resalte y de más grima aun. Usé un hilo tan grueso que la única forma que había para que pasara por la arpillera era tirar de la aguja con unos alicates. Siempre con toda la delicadeza del mundo para que no se jodiera la tela.

Con la máscara monocromática sin más no iba a ir muy lejos, después de tener la forma hay que darme un buen baño de color. Lo que digo siempre, cuantos más colores y tonos más historia cuenta. Claro que, esto con cabeza, no es cuestión de poner todos los colores del arco iris sin motivo ninguno, sino de poner el rango de colores que digan algo a la máscara. Por ejemplo, para esta usé, como siempre, negro para darle tridimensionalidad. Los trozos de arpillera solapados apenas se distinguían, pero poniendo negro por el borde del que estaba debajo de repente aparecía una distinción impresionante y un contraste genial. Los colores los que tenían lógica, mil tonos de marrón para romper el color de la arpillera tan monótono y uno que me ha gustado mucho como ha quedado es el azul verdoso, que según lo puse me sorprendi de lo mucho que parecía moho. Así que le di un buen baño a la máscara con ese verde para que pareciera verdosa y mugrienta.

Es importante tener en cuenta lo que quieres hacer con la pintura, yo buscaba mancharla para darle edad e historia, así que todos los colores los aplicaba MUY aguados para que simplemente emularan manchas, en vez de cubrir la tela con otro color. Vamos, como le hubiese sucedido a la tela de forma natural. Si quisiera pintar un trozo de metal para que pareciera oxidado haría todo lo contrario, técnica de pincel seco para que parezca que el color rojizo del óxido esté por encima del metal original, como pasa con el óxido natural. Vamos que se trata de emular el proceso de manchado y envejecimiento que haya sufrido el vestuario que te vayas a poner. Para la sangre ni aguado ni seco, dejo la pintura más o menos espesa pero correosa y a salpicar como si fuese sangre normal. En esta más cara quería que pareciese que la sangre salía de las costuras, así que simplemente empape el pincel y lo puse por las costuras que se habían pasado a la carne.

Aparte de la pintura poco más he hecho con la tela. Le he puesto hebras por los ojos y la boca para terminar de hacerlo perturbador y ya está. Siempre dándole un baño de color a todo lo que añado para que no parezca falso. Las costuras de los ojos y la boca eran demasiado "blanco nuevo" así que las manché un poco.

Y así es como te conviertes en la más guapa del barrio. Antes de criticarme intenta superarme, loca.


Hasta la próxima con mis progresos del disfraz de este año!!



14 comentarios:

  1. Ya quiero ver el disfraz terminado!

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  2. Joder la máscara te ha quedado espectacular, ya solo falta ropa que no la desmerezca y a aterrorizar calles

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  3. Sólo por ese comentario de diva cosplay de "Antes de insultarme intenta superarme, loca" me ha encantado el post. Nunca me he puesto cosas en la cara para un disfraz, me hace más gracia pintármelas como cuando fui de colegial y me pinté las gafas o cuando fui de lolita japonesa, que me embadurné la cara de pintura blanca para dibujarme encima unos rasgos más femeninos pero me han gustado mucho tus consejos.

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    1. Me lo enseñaron las chonis de vallekas.

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  4. Es una delicia poder leer (y ver) todo el proceso.

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    1. El helado de pistacho sí que es una delicia.

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  5. ¡¡Qué bien te quedado!! ¡Vaya trabajazo! (Y vaya pereza ponerse)

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    1. La pereza es la asesina del éxito! Levanta el culo!

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