4 de agosto de 2015

Segunda y tercera misión: fallidas


Después de la primera misión pseudo-lograda pusimos rumbo a Valverde de los Arroyos, en el que se nos prometió una cascada de infarto. Llegar llegamos muy bien, pero al ir a buscar carteles turísticos como que nos comimos los mocos. Así que como hombres de siglo XXI que somos sacamos el GPS al sol y a seguir la ruta indicada. Claro que el fallo está en que la ruta la indicamos nosotros con nuestro buen criterio, y cuando digo “buen” digo mal.
 
En resumen, nos comieron los mosquitos cojoneros, pisamos mierdas de diverso fondo y temperamento y nos quemamos a lo camionero. Todo esto mereció la pena en cuanto llegamos a la quimérica cascada del arroyo, véase la foto.


No temáis, que aún nos quedaba otra misión para poder redimir esta otra, terriblemente fallida. Volvimos al coche con el rabo entre las piernas y un tanto escocidos para poner rumbo a un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo (no porque no quiera, simplemente no me acuerdo) para ver un monasterio abandonado muy tétrico y molón, a juzgar por las fotos de internet. 

De camino vimos unas cuevas con un cartel que indicaba el nombre del lugar, “La ciudad encantada”, paradón obligatorio. Resultaron ser unas cuevas normales y corrientes, muy fresquitas y con buena vista, eso sí. Así pues, foto chorra y para el coche. 


El pueblo del monasterio era uno de esos pueblos en el que nada más entrar ya te das cuenta de que por ahí no pasan muchos turistas. Te das cuenta porque el 100% de los paisanos que se encuentran a la vista giran sus rústicas cabecicas para clavarte la mirada y analizarte de arriba abajo. Entonces sabes con total certeza que están pensando: “estos no son de aquí”, “estos son sobrinos de alguno, porque de aquí no son”, “estos no sé de dónde serán, pero de aquí no”. ¿No son encantadores los pueblos cerrados?

Ah, el monasterio no lo encontramos, por supuesto, además se nos hizo casi de noche.

6 comentarios:

  1. En un pueblo del interior de Málaga me paso algo parecido a eso que dices sobre la población autóctona. Un señor muy desconfiado se puso a hacernos preguntas sobre nuestras vidas y yo, como de natural soy un poco borde, un poco iŕónico y un poco sarcástico según el momento (y cuando no, soy las tres cosas a la vez) y me tenía un poco frito con tanta pregunta le contesté "Sí, aunque parezca imposible hay vida más allá de la pedanía", Se fue refunfuñando y no preguntó más.

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    1. Quémalos con fuego y luego les das los buenos días.

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  2. Cuando estoy en esos pueblos y en esas situaciones siempre me da miedo que alguno de los simpaticos aldeanos se me acerque y me diga... "Stay on the road. Keep clear of the moors. Beware the moon, lads.".....

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  3. Los pueblos... Cuando ya te empiezan a buscar parentesco con alguien de la zona es que muy turísticos no son.

    Un saludo.

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    1. Y cuando te miran entornando los ojos como cuando se mira al sol es que no hay óptica en el pueblo.

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