24 de agosto de 2015

Hoy me siento...

He llegado a la conclusion de que el proyecto por el que me contrató la empresa en la que estoy ahora no tiene ningún sentido. No por el planteamiento en sí, sino por el ego desbordante de mi coordinador. Le daba así en ‘toa’ las orejas con la mano abierta.

Es uno de esos fantasmas que saben cuatro nociones básicas de casa cosa y van de autónomos emprendedores brillantes. Pretende que le haga un proyecto cuyo objetivo es complicadísimo de una forma sencillísima. Ya de por sí esto le choca a cualquiera, ¿verdad?

Me ha “enseñado” la metodología de KISS, “keep it simple and stupid”, y cada vez que tengo en cuenta demasiadas variables me dice que lo simplifique. Esto tendría sentido en ciertos contextos, y mira que se lo digo, pero no en este. El motivo real de que se empeñe tanto en mantenerlo simple es porque si no luego no lo entiende y claro, después de haberse cubierto de gloria y triunfo a lo largo de todos los departamentos de la empresa con su nuevo proyecto (sin empezar), como luego ni lo entienda va a quedar en ridículo. Entiendo que su orgullo le impide que no se haga lo que tenía en mente, pero no entiendo que su ego sea incapaz de entenderme cuando le digo que para ello el algoritmo debería ser un tanto más complicado de lo que es ahora. Pues le sigue pareciendo demasiado complicado y como siga simplificándolo voy a acabar haciéndolo a manita, que es como se hace ahora, es decir, el proyecto no existirá. La única diferencia estará en que en vez de hacerlo a mano quien lo hacía hasta ahora, lo haré yo, después de haber tirado a la basura todos los métodos pseudo-complejos que realizan la tarea requerida a la perfección.

Vamos, que por muy listo y emprendedor que seas, como no tengas un mínimo de humildad no hay forma de funcionar y sacar adelante proyectos que podrían ser buenísimos para la empresa, pero como no se ajustan al ego del encargado de turno, se desechan. ¡Y así van las empresas! Yo me voy a hacer monje budista o algo porque no hago más que ir de gilipollas en gilipollas y tiro porque me toca. En la empresa anterior a esta me pasó un poco más de lo mismo. Funcionaban prácticamente a mano a la hora de hasta contar y pudiendo hacer todo tipo de virguerías para perfeccionar el rendimiento y, por tanto, los beneficios, mi labor se redujo a ordenar facturas por fecha. Y mira que me empeñé en proponer proyectos facilitos, sencillos y para toda la familia al jefe.

Ante cualquier propuesta uno suele recibir el clásico y tóxico: “llevamos X años haciéndolo así en esta empresa”. Oye pues si llevas X años haciendo algo de la misma forma, creo que va siendo hora de actualizarse, ¿no? Que tu móvil lo hace solito cuando se conecta al wifi y ni suda. Si es que me estoy ofreciendo a hacer yo la actualización, ¡copón!

Y así suma y sigue.

Total que en cuanto me largue de aquí y deje de perder el tiempo me replantearé el mundo empresarial por otro más humano, como el de sicario. Antes me cagaré en algún cajón, por supuesto.

13 comentarios:

  1. Uffff la resistencia al cambio es un problema terrible en esto de la programación... Yo también me he encontrado con personas que dicen "Es que siempre lo hemos hecho de esta manera"... aunque se tarden 16 horas en hacer la nómina. Mi sugerencia para esto: cambios pequeños que mantengan el mismo flujo actual.
    Y déjame decirte que el otro extremo es igual de terrorífico: el tipo que requiere todo, en la última versión, la nueva tecnología, hacer la nómina desde el iPad, etc, etc...
    No sé cual me da mas miedo.
    Y por cierto... yo estoy tratando de aplicar KISS lo mas que se puede, pero hay ocasioens que es imposible

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    1. No es tan dificil de entender que no siempren se puede, no?

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  2. El problema no es la gente que es así en su trabajo sino los que son así siempre... Como no, luego son los que se quejan de que todo sigue igual pero no tienen la seguridad/valentía suficiente para enfrentarse al cambio o al menos ir probando cosas nuevas.

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    1. Como cuando a tu vecino casado bien que le gusta que se la comas pero luego le vas a meter el dedito por el culo y en seguida salta con que por ahí ni el pelo de una gamba.

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    2. Yo es que los casados que han caído en mis manos eran más guarretes y no tan reprimidos como el tuyo, a éstos todo les venía bien con tal de experimentar y probar cosas. (Aviso que no he estado con muchos casados pero sí con los suficientes)

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    3. Ay, madre! Lo decía de broma!

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    4. Bueno... dónde consiguen uds tantos hombres deseosos de experimentar?

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  3. Ainssss, los jefes, esos seres incompredidos... Éste, por lo que dices, tiene un problema grande si no sabe bien de qué habla... Igual es como Rock Hudson (ainsss) en Pijama para dos, ¡vendiendo algo que ni siquiera existe!

    Vaya vecindario tienes...

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  4. Cuando el que está por encima no fomenta tus iniciativas, solo pretende que le arregles el trabajo y luego se lo dejes todo limpio para salir a apuntarse los tantos, pues no sé...si no hay perspectivas de que en un futuro cercano puedas dar un golpe de estado y ser tú el que está marcando directrices y haciendo tus proyectos sin que te digan eso de "a ti no te pagamos para pensar" pues puede ser buena idea ir tanteando otras posiblidades laborales...sin dejar de cumplir el expediente en donde estás, claro, pero pensando en irte a un sitio en donde además de poder comérsela puedas meterles no uno sino tres dedos por el culo, jajaja

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  5. Más o menos lo que me pasó en mi anterior empresa. Encima
    pensaba que el tonto era yo...

    Por lo menos eso tú lo llevas ya aprendido.

    Un saludo.

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    1. Eso es lo peor que a poco que uno no vaya confiadísimo le quitan las ganas de volver a tener ideas.

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