29 de julio de 2015

Mr. Arkadin y Sed de mal

Otras dos se fueron y otras dos vinieron. Esta vez ambas del género que tan bien hace Orson Welles, cine negro.

La primera retrata a un poderoso y acaudalado enigma, Mr. Arkadín. Dice no saber nada de su pasado ni de cómo llegó la fortuna a sus manos. Para ello contrata al entrometido muchacho que quiere meterle el pizarrín a su hija. Esta vez el guapo de la película no es Orson Welles, sino este muchacho al que hará la vida imposible sin saberse muy bien por qué ni cómo. Esta película me tuvo en tensión de principio a final. Una vez más consigue que la intriga haga bola de nieve para explotar al final al son de la dinamita de gánster. La hija del millonario y amada del protagonista es la actriz italiana Paola Mori, que en un primer momento me pareció que era española por su aspecto y porque ahí comienza la película, en la que permanece buena parte.

La segunda no fue menos emocionante que la anterior. En Sed de mal se retrata
a una frontera americana-mexicana de lo más sórdida, en la que reina la mafia y la falta de ley. El protagonista es un policía que desmantela a narcotraficantes y está de luna de miel con su mujer, que menudo personaje está hecho. La mujer eclipsa completamente a su marido en cuanto a personalidad, pero claro, como es mujer no es que tenga demasiada importancia en la película, salvo en la resolución final. Los malos de este film son sórdidos a más no poder y forman una banda muy siniestra de primos y hermanos jovencitos que bailan al ritmo de un mafioso mexicano más anciano. La verdadera gracia de la película reside en el personaje del "poli malo", un clásico personaje: gordo, grosero, sin código ético ninguno y fumador de puros empedernido. He de decir que esta época cinematográfica me gusta mucho por dos motivos, por la cantidad de puros que fumaban todos y porque todos los hombres llevaban sombreros borsalinos y una pistola en la funda sobaquera.

8 comentarios:

  1. Marlene Dietrich en "Sed de mal" y esas miradas...

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    1. Dios que orgasmo de mujer, y mira que tiene un papelucho sin trascendencia.

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  2. El cine negro me encanta pero debo reconocer que no he visto ninguna de las dos. Sin embargo pienso ponerle remedio éste fin de semana.
    Besos!

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  3. Me apunto Mr. Arkadin. ¡Arriba Segovia! ;-)

    (Y sí, El cuarto mandamiento es una maravilla de peli)

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  4. Al principio suena raro pero luego ya si se lee con calma, se te interpreta. Cuentas los argumentos para dejar claro que en Welles no son nada importantes, con noveluchas olvidadas de temas facilones realiza películas impresionantes. En Mr. Arkadin destacas, por implícito, cómo te gusta la famosa fábula de la rana y el escorpión contada con su voz hipnótica, y cómo los seres humanos no pueden dejar de ser lo que son, es cosa de su caracter. Y en sed de mal, que claramente es una de las diez mejores películas de la historia, destacas la frontera física de ese argumento tópico de polis buenos y malos para contar que Welles lo da la vuelta con una narrración tan visual que contradice al texto. La frontera se convierte en una débil línea que separa al bien del mal, que se va evaporando plano a plano. Heston define la bondad social como algo soso e hipócrita. Welles convierte su maldad en códigos morales que respeta, y la sordidez, en un mundo inmenso y fascinante. Y es verdad, se fuma al mundo como nadie.

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