29 de julio de 2015

El Cuarto mandamiento y El Extraño

Las dos primeras películas que vi la semana pasada como parte del ciclo de Orson Welles del cine Doré fueron estas dos: El Cuarto mandamiento (TheMagnificent Ambersons) y El Extraño (The Stranger).

Chocan muchísimo entre sí y yo me declino de forma rotunda hacia un tipo de cine de entre estos dos. Es por eso que el Extraño me encantó y El Cuarto mandamiento, aun estando muy bien, me aburrió.

La primera tiene un rollo costumbrista de la alta sociedad que hace que el espectador no ñoño resulte alienado con los ridículos dramas de los ricos. En esta se relata como un muchacho arrogante y listillo tiene que lidiar con el hecho de que su madre, ya viuda, se case con el padre de la muchacha que lleva rondando un tiempo. Solo esto resulta un coñazo, pero va más allá y logra captar algo más mi atención. El muchacho también tiene que lidiar con que la muchacha se muestre indiferente ante el afecto del muchacho. Esto se lleva a cabo con sentido del humor y resulta un perfecto desahogo del tono dramático. Por otro lado también tiene que encajar los rumores acerca de su madre. Se comenta en el pueblo que nunca quiso a su padre y que, aunque acabe de comprometerse con el señor este, siempre estuvo enamorada de él en secreto. El único motivo por el que no acabó con él, según las malas lenguas, es por su falta de dinero y por un evento desafortunado de su juventud que aparece al principio de la película. Me gustó mucho el personaje de la tía solterona, muy fuerte y entretenido.

La cosa es que salí bastante contento del cine, pero la película que vi al día
siguiente la eclipsó por completo. El Extraño es cine negro de detectives y señores misteriosos que huyen de Alemania tras los juicios a los mandatarios del nazismo alemán. La intriga de esta película ya empieza bastante fuerte, pero es que según avanza se va generando una bola de nieve que explota con la resolución dramática final del conflicto. En esta Orson Welles hace de un atractivo hombre que poco a poco vamos descubriendo quién es realmente. Con esto en verdad lo digo todo, mata a un perro. Podéis atisbar qué clase de demonio se esconde detrás de alguien que mata perros, ¿no? Tiene momentos de histrionismo clásico del cine en blanco y negro que tanta gracia me hace, aunque no lo pretendan. En esta película también hay buenos momentos de humor sofisticado, de los que te levantan una sonrisa y un "ja!", sin hacer que te carcajees en voz alta, dado que no hay necesidad alguna de ello en una película de intriga.

A este par de películas les doy un 7 y un 9, respectivamente.

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