26 de julio de 2015

Book Whore


Estas últimas semanas he estado atacando uno de los libros de mi reto internacional, "I am a cat" de Soseki Natsume. Confieso que no me está resultando una lectura ligera, más bien todo lo contrario.

Yo que tengo un poco de TOC, si no me leo al menos un libro a la semana o más me empiezo a sentir una mierda y me da por pensar que el mundo se va a acabar. Llevaba ya dos semanas con este libro sin haber llegado siquiera al tercio, así que imaginaros que angustia vital llevaba encima. Total, que me he dado un respiro del libro, cosa que casi nunca hago, al igual que dejarme un libro a medias. Me puse a leer libritos pequeñajos que tenía por ahí tirados para leérmelos rápido y que no le de algo a mi cerebro.

He de decir que mi habitación parece una biblioteca de alguien con síndrome de Diógenes. Hace mucho tiempo que sobrepasé el límite de mis estanterías y ahora tengo hileras de vetustos libros amontonados por el suelo. También por la mesa, por el alfeizar de la ventana, por encima de otras cosas en las estanterías. Vamos que me falta hacer arcos de media punta con los libros como si fuesen ladrillos, cosa que me he planteado varias veces.

Lo peor es que los tengo todos perfectamente controlados. Sé exactamente dónde está cada uno de ellos y, a pesar de llegar casi al millar, sé si un libro lo tengo en la habitación o no.

Vamos, que soy un book hoarder de manual. Es por eso que imágenes como esta me suponen un placer inimaginable. Es pensar en tener algo así en mi casa y mi corazoncito se salta un par de latidos.


A veces me miro desde fuera y me siento sucio, pero entonces es cuando declaro el día como "día de reordenar los libros", cosa que hago cada pocos meses. Me tiro TODA la tarde cambiando los libros de lugar, recordando qué tengo pendiente o qué libro me gustaría releer. Normalmente los paso de orden alfabético a orden temático y viceversa. Cuando termino acabo con los dedos negros y una estimulación mental sin equivalente en palabras.

¿Soy el único? :(

10 comentarios:

  1. Te entiendo perfectamente. Esa sensación de acaparar y de no tener sitio y de querer tenerlos ordenados y de saber donde está cada uno. Cuando visito una casa lo primero que en que me fijo es qué libros tienes. Hace mucho que por falta de sitio, dejé el orden alfabético y ahora mismo casi no tiene orden ni concierto. ¿Y la sensación de felicidad cuando descubres una nueva librería o un feria del libro? Jajajajaj eso sí que es el paraíso.

    Un abrazo.

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    1. Buff! Yo ya compro en las ferias perfectamente consciente de que nunca lo leeré, pero lo tengo que tener.

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  2. jaja, que horror, yo en cambio no sosporto tener muchas cosas llenandolo todo, me gusta los espacios medio vacios o siento que me aplastaran
    las imagenes me recuerda a la libreria de segunda mano que tenia mi tio, mucho llegaban a fotografiar el lugar por que parecia sacado de algun libro fantastico...jeje
    ah yo creia leer algo sobre esa autora japonesa, lo poco que he leido de literatura nipona me saca de onda, es muy extraña su manera de narrar jaja, pero bueh, si acabas el librito me cuentas que tal estuvo eee

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  3. Me da que no eres el único maniático con el orden de los libros. Yo también soy de los que se pasa de maniático con el orden (ni alfabético, ni temático, ni por colores; pero orden) de los libros en la estantería. Si me cambian uno de sitio, lo noto. Por cierto, muy lucha la librería acoplada al tejado.

    ¡Qué maravilla que puedas leer a ese ritmo!

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    1. El truco está en trabajar lo más lejos posible a donde llegue el tren.

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  4. No te lleves nunca ha esa habitación a alguien que fume, una colilla mal apagada y Dior mío, no quiero ni pensarlo...

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    1. Pues no te creas que enciendo pocas velas...

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  5. Tú lo que estas buscando es que vaya un buen equipo de bomberos a tu habitación...

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