22 de junio de 2015

Throwback Thursdays: Saturday Bowling Nights


Los americanos llaman "Throwback Thursday"  a cuando recuperan fotos suyas de antaño. De cuando no peinaban canas, o tenían algo que peinar, y conservaban mucha más inocencia que ahora.

Yo recuerdo tener una costumbre bastante arraigada entre mis padres y unos amigos de la familia. Los sábados acostumbrábamos irnos a la bolera de Rockville (Maryland), que antes se llamaba "Strike Bethesda" y ahora, al parecer, ha pasado a llamarse "Bowlmor Bethesda". Yo viví su época Strike. La mejor, por supuesto.

Cogíamos el coche las dos familias, cada uno el suyo, y reservábamos dos pistas. Una para los cuatro niños y otra para los cuatro adultos. Rara vez nos mezclábamos por el abismo evidente entre las aptitudes para jugar que tiene un adulto y un niño de 9 años.

Los niños jugábamos una partida reglamentaria y obligatoria. Había sábados en que si terminábamos pronto jugábamos una segunda, pero en general era a "todo o nada", sin revanchas.

Recuerdo también que al principio, el primer año de visitante habitual, era bastante inepto. Pero poco a poco fui adquiriendo destreza. Eso y que fui recogiendo consejos, bueno o no ya no sabría decir, de otros jugadores habituales de la bolera. La gente era muy de ir todas las semanas, como nosotros.

"El pulgar es el que guía la dirección de la bola", me decían. "Antes de tirarla, echa la pierna izquierda hacia atrás para no golpearte la cadera y desviar la bola" (soy zurdo). "Tírala con un golpe seco para que resbale bien sobre la cera y no gire demasiado, que si no se desvía". Como veis, hay mucha filosofía detrás de cómo hacer que no se te desvíe la bola.


Me flipaba lo de las bolas de colores, pero era todo una trampa porque los colores indican el peso. Infeliz de mi no pude con las bolas de mis colores favoritos y pronto me tuve que resignar a usar las más feas y grises, que eran las ligeritas. Aparte de que tuviera menos de 10 años, encima era un tanto flojucho así que tuve que lidiar con el estigma de las bolas grises durante toda mi etapa bolera.






A pesar de que con el tiempo le cogí mucho gusto a jugar a los bolos, mi parte favorita de la bolera fue, es y será la sala de recreativos. Me atrevería a decir que le metí un "quarter" a todas y cada una de las máquinas que había allí al menos una vez. Claro que tenía mis preferidas. La máquina de Space Invader y la de Tekken 3 se llevaron cantidades ingentes de mondes por mi parte.

Era malo de narices, sobre todo en el Tekken, pero bien que metía moneda tras moneda. En el Space Invader fui cogiendo algo de técnica y llegué bastante lejos, pero nunca lo suficiente como para lograr un record y poder poner mis iniciales.



Hace aproximadamente 13 años de la última vez que fui a la bolera "Strike Bethesda". Tantos como los que hace desde la última vez que jugué a Space Invaders.

8 comentarios:

  1. Siempre me han llamado mucho la atención las boleras y todo el ritual que las rodea. ¿Sabes si hay alguna bolera en Madrid? Me hablaron de una que hay en la avenida de Brasilia, cerca de la parada de metro del Parque de las Avenidas pero aún no me ha dado por ir por ahí.

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    1. Claro que hay! Hay una en la estación de tren de chamartin que da mal rollito porque está en el ático y es el típico sitio de peli de terror, con todos los alrededores desiertos, pero que una vez entras ves que está bastante bien.

      Hay otra en el palacio de Hielo del metro canillas, pero aparte de estas dos, el resto no pillan demasiado céntricas, sino todo lo contrario...

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  2. Que entrañable.Ahora me siento super-culpable por haber dudado de tus orígenes en Maryland...

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  3. Creo que solamente he ido dos veces a los bolos y nada, como en toda tarea que requiere coordinación, soy pésimo...

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    1. Grábate bailando para tu blog y para nuestro disfrute.

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  4. hubo un tiempo en que iba, pero creo que me canse de siempre perder jajjaa, hasta el el xbox :(

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    1. Hay que ser uno con la bola, la cera, y los bolos.

      Fluye como flol de loto, se flexible como junco.

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