13 de junio de 2015

Diario de Pitágoras-Día 6

El quinto día emprendí rumbo al British Museum de nuevo. Tenía que reunirme con mi amigo arcano y lo más probable es que estuviera ahí.

Llegué en seguida, gracias al maravilloso metro londinense, del que puedes disfrutar cómodamente por tan solo un riñón y una hipoteca de por vida. Subí a la sección de egiptología y oteé por las tumbas a ver si le reconocía. Noté una llamada de atención en el hombro y me giré para verle a él, con su bastón de plata y las gafas opacas que le regalé el día en el que se casó con la muerte.

Después de casi tres años, el reencuentro fue muy feliz. Le dije que le notaba distinto, como si tuviera otro cuerpo. Me dijo que el que llevaba puesto era nuevo y que el antiguo estaba en aquel sarcófago de la esquina, a lo que lo señaló. Le dije que le había salido muy bien el cambio y nos fuimos al Imperial College.

Allí me enseñó donde trabajaba, ahora de aspirante a doctorado en teoría de cuerdas, ahí es nada. Recuerdo con emoción la biblioteca de ciencia ficción, que en realidad era un sótano misterioso. Tenía enormes pilas de libros por todas partes, pero si te fijabas un poco, en verdad eran pilas de cuerpos humanos recubiertos de libros, así que no molaba tanto como pensé en un principio. Tenían un Cthulhu, eso sí.


Más tarde vimos dinosaurios gigantescos, tan grandes como...dinosaurios de verdad. No conozco nada más grande para comparar. También vi narvales y otras criaturas mitológicas. Esto fue en el museo de Ciencias Naturales. En el otro de Ciencias (no naturales?), había un truño como un puño, sobre todo en la parte de matemáticas. Se basaba en un 90% en papiroflexia. No vayáis, aunque sea gratis.

Eso sí, en la sala ultravioleta vimos el verdadero rostro de todo el mundo. Pudimos comprobar cómo el señor que nos llevaba siguiendo todo el día a escasos metros detrás nuestra solo nos seguía porque estaba así: ":(". Nosotros en cambio, llevábamos gafas de sol porque molamos mucho.


Ahí fue cuando tuvimos una discusión sobre los agujeros negros. En realidad cuando digo discusión, quiero decir que me lo explicó con manzanitas para que no me perdiera demasiado. Pero conseguí entender que las dimensiones temporales tenían propiedades espaciales, y las dimensiones espaciales hacían las veces de las temporales. Dado que no hay libertad para el movimiento, el lugar en el que estás es solo cuestión de tiempo, al igual que para saber dónde estás solo tienes que saber qué momento es. Conclusión, el centro del agujero negro (espacio) es el futuro (tiempo), así que el destino es ineludible.

Entonces hizo una especie de movimiento envolvente con las manos y me dijo, "ya lo sabes todo, puedes comenzar a elegir por ti mismo qué hacer". Me sentí fuerte y poderoso, así que me aventuré a sugerir que fuéramos a una tienda de cómics. Tenía miedo porque sabía que cuando entro en esas tiendas mi dinero vibra hasta alcanzar la resonancia de mis vaqueros y se da a la fuga por las brechas espaciales creadas, pero ahora que conocía La Verdad estaba dispuesto a ir y no gastarme todo lo que llevara encima en cualquier chorrada.

Pues bien, no lo conseguí y me compré dos ñordo figuras, las más baratas que había. ¡Pero lo hice porque YO lo decidí! Ahora era mi propio demiurgo y decidí que estaba listo. Podría volver a la ciudad y empezar a forjar hombres del barro. Se acabaron los días de ahogarme en el lodo cada vez que intentaba crear vida.

Dejé a mi amigo al lado de la tumba en donde descansaba su antiguo cuerpo y le di las gracias por la inversión de mis dimensiones, que se lo agradecía mucho y que sin él me hubiese fundido la tarjeta en la tienda. Me dio un penique y me dijo que me haría mucha falta dentro de poco. Ya me dirás qué me compro con un penique, pero bueno. Con esto me fui a encontrarme con mis anfitriones para comunicarles las buenas noticias. Ya tenía todas las claves.


4 comentarios:

  1. Estos relatos son altamente desquiciantes e interesantes a un tiempo. Me encantan. Y me encanta el señor que os stalkeaba con cara triste en la cámara infrarroja, ultravioleta o lo que sea. jajajaja.

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    1. Nunca debes mencionar al hombre de mirada trite y menos aun decir que te encanta. Prepárate para una larga temporada de acoso.

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  2. Es curioso, por un lado despiertas mi curiosidad por Londres pero por otro me quitas las pocas ganas que tenía de ir. Pero no eres tú, casi todo el que estado allí y me cuenta cosas me provoca el mismo efecto.

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    1. Creo que no deberías tomar lo que te pueda contar como referencia para ninguna cosa en absoluto

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