6 de junio de 2015

Cuaderno de Pitágoras-Día 5 (1º parte)

Ahora sí que sí, el quinto día fui a verla. Cogimos mis amigos y yo un coche alquilado y fuimos rumbo a Windsor. Nos habían dado el chivatazo de que La Reina en realidad no vive normalmente en el Buckinham Palace, que ahí solo va a trabajar. Donde reside la mayor parte del tiempo es en Windsor Palace.

Sorpredentemente se tarda como 15 minutos en llegar desde el centro. Nada más llegar ves como hay un pueblecito de ricos como en lo alto de una colina y arriba del todo se ven los muros de la fortaleza. Porque claro, el palacio no es un palacio y ya está, como nuestro Palacio Real. Windsor es toda una fortaleza.

Aparte de la zona habitable por la reina, en los alrededores hay milicias, establos, Bomberos Reales, cocheros y diversos habitáculos en los que viven todos los sirvientes de La Reina. Vamos que es como volver a la Edad Media o meterse en Desembarco del Rey.

En conclusión, a las afueras del palacio hay un gran pueblo en donde viven los plebeyos y dentro de los muros toda una ciudad castillo tal que así:


Nos pagamos las entradas, cogimos una guía por banda y la preguntamos cómo podíamos ver a La Reina. Se rió en nuestra cara y siguió trabajando.

Así que nada, nos tuvimos que hacer el tour como cualquier otro turista por las zonas exponibles de la fortaleza. Yo tenía especial ilusión por que nos enseñaran donde cagaba la reina, pero no estaba incluido. Lo que sí estaba incluido fue sus salas de juegos, en los que tenía una casa de muñecas gigante. Entiendase que para ella una casa es un palacio, así que su casa de muñecas también era un palacio. De hecho dudo mucho que pudiera costearme el alquiler de una de esas habitaciones.

Fue en esa sala, que estaba bastante poco iluminada, cuando ocurrió lo que debía ocurrir. Según me acerqué a una de las esquinas de la salita, con la espalda hacia la pared, y me paré dos segundos para contemplar una muñeca con abrigo de chinchilla, sentí el agarre de unas gélidas manos que salían de lo oscuro. Con una me agarró la boca para que no gritara y con la otra tiró de mi brazo e hizo que desapareciera.

Me habían metido por una especie de puerta secreta que pasaba desapercibida a ojos de cualquier turista. Me di la vuelta para ver quién era mi secuestrador y solté un seco suspiro al ver que era Ella, la mismísima Reina, con su sombrero azul favorito y sus zapatitos y todo.

"Damn, get over it, I just wanted to speak with you without drawing too much attention". Levantó las manos como enseñándome la sala en la que estábamos y me sonrió. "So what do you think, dear?". Estábamos en la sala de coronación, por lo que me explicó. Una fila de sillas doradas con tapizado azul intenso, a juego con la moqueta y, por supuesto, su sombrero.

Se sentó en una de las sillas, con una pierna por encima de uno de los agarraderos y un codo apoyado en el de la silla de al lado. "This is where they crowned me Queen and all that, isn't it cool?". Su sonrisa parecía la de un hurón travieso. Me ofreció unos Jolly Ranchers, pero yo no tenía el cuerpo para Jolly Ranchers ni para nada, así que dije que no.

Hablamos de todo tipo de cosas, todas ellas banales. Al final del todo me dijo que si tenía que encontrarme con Ella por algo en particular. Y yo la dije que claro que sí, a lo que me preguntó por el motivo, pero no supe contestar a esa pregunta...

"Ok listen, here's what you're going to do...". Me habló de la magia de Londres y de su místico magnetismo, de los druidas y de los sacrificios a los dioses antiguos. En conclusión me indicó que fuera a la construcción mágica más
antigua de la historia de la humanidad. Tardé unos minutos en saber a lo que se refería, hasta entonces sonreí y asentí como si lo entendiera.

Di las gracias por todo, y me levanté de la silla. Me rellenó los bolsillos de Jolly Ranchers, "porque uno nunca sabe", y me fui de allí, haciéndome un selfie ante uno de los espejos porque me gustaba el rollo tétrico que tenía el momento.


6 comentarios:

  1. Me imagino al tipo riéndose cuando le dijeron lo de ver a la reina
    y me río con él XD

    ventajas de que todo en Europa este tan cerca
    uno puede ir de país en país en poco tiempo y más cómodo =(
    (el más envidoso)

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    1. No, pero me dijo que se reía de algo que le habían dicho ayer...

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  2. Tal y como lo has contado me ha recordado un poco a The Cabin In The Woods, a Ella le ha faltado decirte que había que aplacar la sed de sangre de "the ancient ones".

    Y sí, muy tétrico el selfie pero ¿y lo que mola?

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    1. A que sí, esas cosas no se desaprovechan. Y mira que los guardas me dijeron que no fotos, no fotos. Fuck the police.

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  3. Pues más vale que te agarró la Reina, que si llega a ser el espíritu de Margaret Thatcher te ibas a enterar de lo que es bueno.

    Un saludo.

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    1. Eso me preocupó durante toda mi estancia allí, no te creas que no.

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