21 de mayo de 2015

Emigración forzosa

Hace unas semanas vi la película de Perdiendo el Norte. Fue un truño como un puño y encima era deprimente. Estaba catalogada de comedia pero daban ganas de cortarse las venas a veces. Maldito el que perpretó semejante engaño.

Aun así me quedo con una parte en la que dicen algo que me gustó mucho. El protagonista es un estudiante de empresariales que acaba de sacarse el segundo máster y vuela sobre una nube. Claro que, como en España no encuentra absolutamente nada de trabajo, se va a Alemania con un amigo al que no le financian la investigación científica en los laboratorios españoles.

Ya solo con esto dan ganas de llorar. Una vez allí, conocen a un abuelo que fue de los inmigrantes españoles en Alemania de hace 2 generaciones. Les dice que no van a encontrar lo que esperaban y efectivamente el único trabajo que encuentran es en un restaurante de kebabs.

Entonces es cuando el estudiante de empresariales le dice al abuelo que no piensa coger el trabajo, que él no había emigrado para coger lo que nadie quería sino para cumplir su sueño. A lo que el abuelo responde: "claro, y la muchacha ecuatoriana que te limpiaba la casa lo hacía porque era su sueño... Creo que no terminas de entender lo que es la emigración forzosa."

Mucha gente que conozco tiene esta mentalidad de que como dicen que en el extranjero hay mucho trabajo, automáticamente te van a valorar lo que mereces. Pero de pasar penurias no se libra nadie (o casi).

Recuerdo de este viaje reciente a Londres ver como una inmensa cantidad de jóvenes españoles estaban de camareros en los infinitos restaurantes de comida rápida de Londres. Todos ellos probablemente tuvieran sus carreras universitarias y quizá, incluso algún máster.

Es más, cuando tenía 17 años y la mujer rumana que limpiaba en mi casa de vez en cuando me preguntó qué quería ser, dije que ingeniero industrial. Entonces me dijo que ella era ingeniera industrial, pero que en Rumanía no había trabajo. Entonces me quedé un tanto perturbado y se me quitaron las ganas de estudiar ingenierías, ya que la única razón que tenía para ello era la de conseguir el trabajo más tarde. De hecho, a la hora de elegir carrera acabé cogiendo una que realmente me despertaba curiosidad, al margen del trabajo que iba a conseguir o no con ella.


5 comentarios:

  1. Conozco Londres desde hace muchos, muchos años y siempre los españoles básicamente allí trabajan como camareros y en limpieza, no es algo de ahora...

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    1. A mi lo que me llamó la atención en verdad es como a mi generación se nos vendió los estudios universitarios como una garantía plena de trabajo y bienestar, en ningún momento nos hicieron poner los pies en la tierra, al revés, fue todo un aluvión de esperanzas y delirios de grandeza por parte de los adultos. No sé quién se habrá decepcionado más, si ellos o nosotros.

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  2. Yo cuando estudié también tuve un impulso romántico me decanté por algo que me apetecía sin pensar en salidas laborales, y aunque lo disfruté mucho después he sufrido las consecuencias. El saber no ocupa lugar, ya, pero tampoco deja dinero en la cuenta, jeje.

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