26 de mayo de 2015

Cuaderno de Pitágoras-Día 2 (2º parte)

Desperté en una salita gris y de iluminación halógena, que olía a pintura. Estaba en una mesa con un señor del museo delante y dos guardas de seguridad en la puerta. En seguida me acribilló a preguntas de por qué había tocado un cuadro, que si era terrorista, que si quería matar a la reina. En fin, lo típico me imagino.

Yo decía: "no volverá a pasar, se lo aseguro". Me dijo que el primer acto terrorista se quedaba en un aviso, pero que al segundo se verían obligados a echarme del museo y obligarme a hacer una compra en la tienda del museo. Me preguntó si había entendido todo aquello y dije: "sí, sí, sí, sí, sí. Me preguntó si lo volvería a hacer y dije: "no, no, no, no, no. Nunca más, nunca más".

Así que ese fue el final de mi visita al National Portrait Gallery, un museo estupendo. Mi próxima parada fue las oficinas de Stonewall en Waterloo, que era donde trabajaba mi amiga y con la que iba a comer.

Me dijo mi amiga que fuera directo al British Museum, que tenía unos guías gratuitos maravillosos, así que para allá que fui. Estaba diluviando cuando llegué así que me metí en el Tiger a comprarme un paraguas barato, pero vi una libreta graciosa y se me olvidó lo del paraguas. Me la acabé comprando.

Cuando salí a la calle me di cuenta de que seguía diluviando así que me resguardé en la tienda de Warhammer que había al lado un ratito. Nada más entrar vi a un dependiente hecho un ovillo en el suelo y un montón de niños con espadas de plástico dandole machetazos. "Kill the ugly beast!" gritaba otro de los dependientes, también con espada.

El resto de los trabajadores me vieron mojadito y se abalanzaron en mi ayuda, me arroparon con mantas, me secaron, me dieron de comer, un par de masajes y para cuando me quise dar cuenta me había dejado 30 libras en un regimiento de Driadas y una Bruja silvana. Fue todo muy rápido, se me fue de las manos.

Por fin dejó de llover y pude ir al museo. Ahí me encontré con Bastet. Andaba un poco mosqueada conmigo porque hacía mucho que no rezaba en su nombre pero es que la capulla me debe dos favores desde mi último encuentro con ella. Con Vishnu me pasó más de lo mismo, para exigir no se cortan pero luego a la hora de concederme la gracia eterna parece que les cuesta.

Hay un sin fin de tesoros que me encantaron del museo, pero el monumento a Ramses II me hizo llorar por los imperios muertos y olvidados. Es realmente impresionante. De hecho, me quedan otros tantos tesoros impresionantes por descubrir del museo, puesto que solo pude ver Egipto y Asia.


Eso sí, la sección de Japón hizo que me cagara encima. Ahí pude ver la armadura de uno de los Shogun de Edo (Kyoto) y decidí emprender la senda del Bushido en mi tiempo libre. El Shogun me dijo que para ello debía ser "flexible como junco, tenaz como flor de loto".

Me empecé a preguntar si no había nada más trascendente que debía hacer allí, sentía que me faltaba a alguien en aquella sala. Mi encuentro con los M&M's también me había dejado la idea de que en Londres debía encontrarme con alguien importante, para así poder avanzar en mi camino espiritual. ¿Pero a quién? ¿Tendría algo que ver con la señora que me dio la moneda de dos caras en a estación de Liverpool? Aun conservaba la moneda en mi bolsillo y de vez en cuando la estrujaba sin sacarla de allí.

El encuentro con aquellos Imperios muertos me había dado muchas respuestas, pero también un sin fin de preguntas.

4 comentarios:

  1. Me encantan los museos arqueológicos, eso de poder asomarse por un momento a civilizaciones antiguas que hace tiempo que desaparecieron. Impresionante el traje de shogun.

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  2. Esto parece un poco el delirio resultado de la ingesta de una generosa dosis de sustancias psicotrópicas...¿que te daba tu amiga para desayunar? ;-)
    Porque por muy mojado que he aparecido en alguna tienda, no se me ha ofrecido nunca ningún dependiente para darme un masajillo. Y mira que en algun caso me habría dejado, ¿eh?

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  3. El British es una joya inabarcable y tienes la gran suerte que las grandes aglomeraciones se reúnen en unas salas determinadas habiendo otras casi vacías igualmente interesante. Merece mil visitas.

    Un abrazo.

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  4. Qué ganas tengo de ver el British con calma...

    Un saludo.

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