23 de mayo de 2015

Cuaderno de Pitágoras-Día 2 (1º parte)

En mi segundo día en Londres decidí ponerme las pilas con el turismo necesario de las ciudades que uno no conoce. Además mi amiga trabajaba así que iba a ser una mañana de museos gratuitos (benditos museos gratuitos).

Primera parada, Trafalgar Square. Ahí está el National Portrait Gallery, pero para mi sorpresa no abre hasta las 10 de la mañana. ¿Los ingleses no eran super madrugadores? Esto parece España, no me jodas.

Para hacer un poco de tiempo decidí perderme por las calles de lo que más tarde descubrí que era el Soho. A lo lejos vi un edificio con miles de colores y lucecitas y no tuve elección. Era el edificio de los M&M's de Londres y nada más entrar uno entra en éxtasis. Una invisible neblina chocolatada te rodea constantemente y te llena la mente de aromas a cacao y frutos secos que disparan todo tipo de hormonas en tu cerebro.

Esa tienda es una locura, 4 pisos de merchandising y caramelos y un sin fin de
adornos con los que hacerte foto. Es más, unos muchachos deambulan por la tienda vestidos de los personajes tan famosos (en el mundo anglosajón).

Me crucé con el primero de los M&M's, el bajito y naranja con expresión de pánico. Se me acercó corriendo y me dijo: "I'm Orange, I'm filled with crisped rice and I'm the crunchiest of them all. You sir, are in great danger". Pensé que aquello era una campaña publicitaria un poco extraña, pero no le hice demasiado caso.

A continuación se me acercó la mujer verde y me dijo: "I'm Green and I'm beautifully filled with creamy peanut butter, get a bite of me before I melt". Se me acercó un poco más y me advirtió: "everybody here knows who you are". El rojo y más carismático de todos me dijo: "Look fella, I'm not going to try and sell you anything. I'm a plain chocolate M&M, boring. But you...you should find out why you are here as soon as posible. Go, run!"

No entendiendo muy bien qué ocurría, hice caso del M&M gigante y me di la vuelta ahí mismo para echar a correr hacia la salida. "Run to the National Portrait Gallery, boy", me gritó Azul. "You will find Him there, don't worry. He'll be waiting", me explicó Amarillo.

Ya eran las 10 así que pude entrar en el museo sin problemas. He de decir que el edificio en sí tiene salas bastante bonitas y hacen la competencia a los cuadros. Sobre todo porque lo que tienen de pintores como Picasso y Velázquez es bastante patatero. Afortunadamente lo mejor está en España. No obstante, un cuadro de Goya me llamó la atención por encima de todos los demás. Ya lo conocía de antes porque estaba en la portada de un libro sobre oscurantismo llamado El Monje. Era Hechizado por fuerza.

En el pequeño marco del tamaño de un folio vi como los colores verdosos me revelaban escenas dantescas sacadas de una pesadilla. Un asustado sacerdote se encontraba en mitad de una demoníaca danza de mulos bípedos al son de tambores no visibles. El pequeño diablo a su izquierda le ofrecía avivar el fuego de una lámpara de aceite como tributo a las fuerzas oscuras. Dubitativo, el sacerdote acepta jugar con el fuego eterno del pecado y cae en la tentadora curiosidad de saber qué ocurre en las sombras.

Me compadecí tanto de aquel sacerdote que sin darme cuenta acerqué mi mejilla al lienzo y lloré por él, acariciando el marco con la yema de los dedos. Inmediatamente los guardas de seguridad me dejaron inconsciente de un porrazo.


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2 comentarios:

  1. Jajaja...es que es un contraste un poco duro, pasar del edificio ese de los M&M a la National Gallery esa. Con lo poco que me gustan a mi los dulces esos creo que hubiese salido mareado, uff.

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