11 de abril de 2015

¿Alguna vez has soñado que parías una larva de mosca gigante?



"Eh, no, no es lo que parece. Bueno, sí."
Esta semana comencé a leerme La Mosca de George Langelaan y para mi sorpresa y decepción resulta que es una recopilación de relatos de terror, solo que hacen eso de ponerle el título del más popular. El relato en sí muy bien, es la historia que ya conocía contada en unas 30 páginas. Muy bien llevado el suspense y muy eficaz.

Antes de leerlo, había visto hace años la película antigua de La Mosca de 1958 dirigida por Kurt Neumann. La adaptación no es una adaptación, sino que usan el relato de guión y lo siguen de forma literal, como se solía hacer antes en las pelis scifi basados en libros. La historia es la siguiente.

Un científico descubre cómo teletransportar objetos de una cápsula a otra de las instaladas en su casa. Cuando se atreve a probarlo consigo mismo una mosca entra en la máquina y acaban siendo fusionados los dos en un humanoide con cabeza de mosca y una mosca diminuta con cabeza de humano. La mujer del científico lo acaba descubriendo y a petición suya le mata. Puede que os suene
de un capítulo de Los Simpson, sí.

La película antigua, en blanco y negro, sigue esa historia al pie de la letra, alargando las escenas de la rutina del científico antes y después del accidente. Tan poca trama efectivamente se hace repetitivo al cabo de un rato.

La versión de 1986, en cambio, coge el argumento sencillo y lo amplía hasta conseguir una película completa y mucho más entretenida. La mujer y el científico se acaban de conocer porque ella es reportera y le entrevista, por lo que por ahí tira bastante la película. También incluyen la figura del ex de la mujer, que da por culo hasta el final. Pero lo más importante (y acertado) que hace el director David Cronenberg es que no transforma al científico en híbrido mosca de golpe. El protagonista va mutando poco a poco, mostrando diversos maquillajes FX y dando la ocasión de deleitarnos con muchas escenas grotescas de uñas que se le caen, dientes que retroceden, pelos que aparecen por todo el cuerpo, etc. Vamos, una maravilla del scifi.

He de decir que de los dos protagonistas: Geena Davis de reportera y Jeff Goldblum de científico, hay uno que me encanta y otro que no soporto. Adivina cuál es cuál. Pero bueno, eso es cosa de fobias personales y es lo único que me
echó para atrás, así que bien. Además, me he dado cuenta por fin que es de donde salió la gran frase:

"Be afraid, be very afraid."

En conclusión, el libro de los relatos de ciencia ficción de George Langelaan está bien, pero más allá del de la Mosca no es gran cosa. Para ver la película, mejor la de 1986, la otra no merece la pena el tiempo que uno invierte.


2 comentarios:

  1. Huy que curiosidad me ha quedado,¿y a quien no soportas tu, a la Davis o a al Goldblum?

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