20 de marzo de 2015

Retorno a las orillas del Lago de la Traición a uno mismo

Después de cuatro años desde la última entrada y cuatro vidas, por lo menos, creadas y echadas a perder desde entonces, decido volver a mi alcoba de escritura para seguir soltando lo que ocupa mi mente.

Esta vez, a diferencia de mi versión adolescente, no creo que vaya a escribir sobre actualidad, música punk, injusticias en el mundo o cualquier parafernalia por el estilo. Lo más probable es que sigua por la línea de soltar relatos de vez en cuando, reviews de libros, películas y cómics y quizá crónicas de eventos culturales a los que asisto de allá pa' cuando.

Sintiéndolo mucho por mí, tampoco he seguido haciendo fotografías creativas ni prácticamente nada creativo desde entonces, he permanecido en un terreno baldío y, a decisión mía, pasajero del que regreso ilusionado.

Recuerdo lo divertido y estimulante que me resultaba escribir mis entradas de más pequeño, el entusiasmo que generaba el que surgiese sin querer un tema del que hablar, una anécdota digna de relatar de una manera vistosa. No quiero perder eso jamás, de hecho quiero que crezca y evolucione hasta el punto de sentirme orgulloso de lo que escribo, acabe donde acabe.

Termino la entrada del retorno con un corto del último festival de cine al que fui. No porque me parezca bueno ni especialmente gracioso, ni nada. Simplemente lo dejo ahí.


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