21 de marzo de 2015

12ª Muestra SCYFY de cine fantástico - II


El sábado todo comenzó mucho antes y a las 12 de la mañana ya estábamos todos en pie de guerra. Comenzaron la sesión con dos películas de animación adorables, un clásico de Miyazaki, Mivecino Totoro, y una mucho más reciente nominada a los óscar de 2014, Song of the Sea.
Mi vecino Totoro es de sobra conocida ya y todo el mundo sabe que siempre resulta agradable. Además era la sesión infantil del festival y me parece interesante cuanto menos ver en qué escenas los niños se ríen y gritan y en cuales se divierten los adultos. Por otro lado, Song of the Sea es el tercer largometraje del director Tomm Moore, aun sin haber visto las dos anteriores me cuesta creer que estén tan bien como esta. Cuenta con un estilo de animación de ensueño, perfectamente cogido para la temática de la película, ambientada en la mitología popular irlandesa. Cuenta la historia de dos hermanos, la hermana menor nació en el mar y se nos da a entender que tiene algún tipo de magia en su interior. Lamentablemente también resulta estar maldita y debe emprender un viaje por Irlanda con su hermano para intentar salvarse. Es una delicia de película y de banda sonora. Eso sí, el personaje de la abuela búho recuerda horrores a la abuela cuervo de El Viaje de Chihiro. Al margen de eso, no encuentro ninguna pega.
A partir de este punto empezaron a abundar en el festival lo que llamaré las películas Sundance Scyfy. Al margen de lo que me puedan parecer las películas de autor, lo que sí es seguro es que el genero scyfy no se ve en nada favorecido por el ritmo y estilo de este tipo de películas y viceversa. No resulta gratificante que expongan una trama misteriosa y emocionante si luego el 80% de la película va a resultar en planos pseudo-poéticos y conversaciones aparentemente banales pero profundamente conmovedoras (o al menos eso es la pretensión que parecen tener los directores). Una trama scyfy es para desarrollarla, con su ritmo trepidante, sus escenas de acción, su suspense, etc.
De nada nos sirve una película sobre una mujer que ha aprendido a ser inmortal utilizando células madre de sus fetos no natos y de un sin fin de criaturas más en las que se puede transformar si luego a efectos prácticos todas las escenas son de conversaciones con su amante sobre las cosquillitas que les hace la luz de la luna en la punta de la nariz. Es como decirle a un niño que le llevas de aventuras y luego le plantas un libro de texto de las aventuras de la familia de los Medici en el Renacimiento. Naturalmente resulta decepcionante y una frustración de ver. Efectivamente estoy hablando de la película de Justin Benson y Aaron Moorhead, Spring.
Goodnight Mommy de Severin Fiala y Veronika Franz quizá se libra de esta última categoría de películas despropósito. Vuelve a ser cine de autor con un ritmo no demasiado ágil y muchas escenas poéticas de paisajes y ventanas empañadas por el rocío matutino. Aun así, trata sobre lo que trata y salvo esos segundos pretenciosos va bastante al lío. Es perturbadora e incómoda y quizá recuerde demasiado a Funny Games, solo que el argumento esta vez tiene sentido y resulta muy pero que muy misterioso. Una madre (Sussane Wuest) regresa a casa con sus gemelos (Elias Schwarz y Lukas Schwarz) después de una operación de cirugía estética con la cara envuelta en vendas. Por alguna razón le hace el vacío a uno de ellos y empieza a comportarse de una manera extraña. Los gemelos empiezan a sospechar que no es su verdadera madre y deciden investigar. Merece la pena.
Ojala muera entre terribles sufrimientos Jane Clark, el director de Crazy Bitches. Haré como que no existe y nunca he visto semejante mojón.
Así pues, con el sábado ya van 12 películas y faltan cuatro más para el domingo, eso sin contar los cortos que fueron soltando de cuando en cuando que también comentaré el la tercera parte, o no, porque tampoco fueron demasiado memorables. Salvo sangre de unicornio que podéis ver aquí: Sangre de unicornio


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