31 de julio de 2011

Onry y el extraño caso de los coches que tomaron esteroides

Una de esas ocasionales tardes de trabajo en el Vicente Calderón tuve el placer de conocer a Onry el Irlandés. Ese es para mi su nombre, Onry el Irlandés, uno de esos hombres de carácter fuerte y hechos a sí mismos. Inquebrantables ante el dinero y su ausencia o los duros palos de la vida. La mejor conversación que puedas imaginar encontrarte en un pub de borrachos, cosa que sin duda te daría por muy desconocido que fueses.

El escenario fue el siguiente. Me tocó trabajar aquel día en el evento de Monster Jam. Que se puede resumir diciendo que es un espectáculo para hombres e hijos con exceso de testosterona que disfrutan gritándole a los coches hipermusculados de ruedas desproporcionadas mientras vueltas sobre el barro y saltan unos encima de otros. Es como la versión mecánica del presing catch.
A pesar de la corrosividad del evento, y gracias a los comentaristas que alargaban tooooooodas las vocaaaales con el fin de darle emoción a lo que decían al más puro estilo americano, conseguí pasármelo bien.

Este evento también estaba organizado por los americanos malignos que ya sufrí con el evento de Disney. Me tocó de nuevo estar en un puesto de merchandising de camisetas a 40 euros y banderitas a 20. Lo mejor fue encontrarme con las mismas espadas insulsas del evento de Disney que tenían una triste pegatina con la pegatina cambiada de acorde al evento de ese día.

Hubiese sido todo bastante bodrio si no fuese por el supervisor que me tocó. Se llamaba Onry, o eso entendí porque tenía un terrible acento irlandés que me costaba descifrar a veces. Su filosofía era la de "let 'em wait, until they r'bored". De hecho le dedicó un extenso tiempo a enseñarme lo poco que tenía que esforzarme vendiendo y lo lento que tenía que ser, me pareció correcto y respetable. Cuantos más clientes se acercaban, más les hacía esperar.

Tenía una de esas risas sonoras y maquiavélicas de irlandés. Las que suelta la gente que se rie de sus propios chistes. Me dijo que escondiera la máquina para el pago con tarjeta porque no le apetecía pensar en cómo se usa, con una sonora y sarcástica risotada, por supuesto. Me pareció correcto y respetable.

De vez en cuando pasaban los supervisores americanos que nos tenían contratados, cosa que anticipaba gritando por lo bajo: "the Fuckers r'comin!". Le encantaba poner verdes a sus jefes, criticar sus manías de americanos y sus ansias de dinero, me pareció igualmente correcto y respetable. Lo mejor fue ver como se acercaba de vez en cuando algún supervisor americano y alababa al irlandés, recordándole lo bueno y lo grande que era. La americana malvada que sufrí en Disney le dijo exactamente: "You are THE best, keep up the good work". Sí que era el mejor, sí.

En una de esas conversaciones le comenté que viví un tiempo en Estados Unidos. Me preguntó si me gustó America. Después me preguntó si me gustaron los americanos. Decía que los estadounidenses eran como los nazis del capitalismo. "Americans and German only worry about Americans and German. The Irish don't care where ya' from, we help ya' anyways. HAHAHA." Terminé de catalogar a este señor como ''un típo genial''. Es más, es la primera y única persona hasta el momento que sin conocerme de nada me preguntó si tenía novia O novio. "Cause it's a modern world. Gotta ask, ya' know."

Y ahí dejé a aquel hombre al final del día. Un señor de mente abierta y duras críticas, que diga lo que diga te va a caer bien, de los que solo salen en los libros y en escasas películas. Onry se salía con la suya y te arrebataba tu aprecio y fascinación de forma irremediable. Sin duda sabía torear la vida a niveles que nunca imaginé llegar. Todo un personaje hecho persona.



Y una vez más...LETS GET READY TO RUMBLEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

3 comentarios:

  1. Ya me gustaría a mi conocer a Orny y sobre todo que hubiera más como el

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  2. muy divertido la verdad, me llama la atencion que la misma espada de disney en un monster jam, jjajajajjaja me he divertido

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